
El pueblo, a pesar de la terrible situación en la que le ha puesto el sistema del capitalismo, la banca y los partidos políticos todavía se resiste a tomar las calles y plantar cara a un sistema que le engaña, le roba y le lleva a una situación intolerable. Quizás esta sea la razón por la que movimientos, inicialmente populares, como los Indignados del 15-M hayan sido instrumentalizados de forma tan fácil y rápida. Quizás la apatía poblacional generalizada que impidió que los millones de afectados por esta crisis de los bancos sea la causa, o quizás se deba a que desde el principio el sistema creó la movilización con el objetivo de desmovilizar a las masas e impedir una actitud verdaderamente revolucionaria por parte del pueblo. Lo cierto, es que el movimiento del 15-M ha quedado, sobre todo en Cataluña, a merced de diferentes organizaciones de extrema izquierda, de las llamadas de agitación. Desde este blog, estamos plenamente convencidos de que la extrema izquierda que se denomina antifascista, así como otras organizaciones sostenidas economicamente por las instituciones y los bancos como SOS Racismo, son en realidad brazos de acción de un sistema que controla a partidos políticos, sindicatos, medios de comunicación y diversos medios digitales que abarcan todo el espectro político desde la extrema izquierda a la extrema derecha. Solo de esa manera se entienden los continuos ataques verbales, físicos y por escrito que el partido Plataforma per Catalunya está recibiendo en los meses anteriores a unas elecciones en las que existen posibilidades de que por primera vez un partido identitario pueda acceder a la mayor institución política española. La extrema derecha le acusa de separatista y le reprocha que miembros de raza gitana acudan a sus mítines, los nacionalistas radicales de izquierda les califican de racistas y anticatalanes, y la extrema izquierda más violenta, bien presente en partidos como las CUP o en el movimiento de indignados del 15-M; literalmente persigue y acosa-de forma ilegal y violenta- cualquier acto de este partido, junto a grupos de inmigrantes, negando la legitimidad y libertad de expresión de un partido legal, insultando, provocando y creando disturbios con la esperanza de que algún asistente se defienda o responda a estas provocaciones, con el fin de que la opinión pública relacione a Plataforma per Catalunya con violencia, extremismo y desórdenes callejeros. Es entonces cuando entra en el proceso la prensa del sistema. Ninguna información sobre