Los resultados electorales ocurridos en los últimos meses en Europa, señalan un nuevo tiempo político, para los que el que los análisis periodísticos basados en esquemas esclerotizados son incapaces de dar la explicación adecuada. Como ejemplo, hemos de señalar el desconcierto en la prensa española ante el porcentaje obtenido por Marine Le Pen, pero sobre todo su constante error al predecir la actitud que ésta adoptaría en la segunda vuelta. La prensa de izquierda, y más aún la de derechas se apresuraron a lanzar sus cábalas en las que los votos de Marine irían de “forma natural” a engrosar los de la derecha encabezada por Nicolas Sarkozy. Los hechos han demostrado lo lejos que estaban sus análisis de la realidad, y lo lejos que están nuestros analistas políticos oficiales de analizar con rigor ese nuevo tiempo político que las urnas están anunciando en toda Europa.
Para comprender el nuevo tablero político, es necesario romper con los esquemas periclitados, y esa ruptura comienza por entender tres características fundamentales que definen a los movimientos identitarios europeos.
1-La diferencia entre la derecha y la alternativa identitaria no es de grado, es ontológica.
La división binaria derecha/izquierda hace mucho que no sirve para encasillar las categorías políticas hoy en acto, la dicotomía derecha/izquierda ha dejado de tener significado real. Actualmente los paradigmas y las líneas divisorias son otras y aquella vieja categorización ya no responde a los criterios y formas actuales.
Ya en los años 80, el filósofo francés, Alain de Benoist, empezó a señalar lo caduco de esta división proponiendo un esquema alternativo: centro/periferia. De Benoist entendía por “centro” a los partidarios del sistema político vigente, mientras que en la “periferia” se incluían los críticos con el mismo. Sin duda era un esquema más realista, pero la categoría “periferia” era demasiado amplia y demasiado heterogénea para poder considerarla de forma unitaria. Si bien se puede afirmar que el “centro” al que se refería el autor galo ha tendido a la homogenización en estos últimos años (socialdemócratas y liberal-conservadores hoy son prácticamente intercambiables), por el contrario lo que él anunciaba como “periferia” no se ha conformado como tal.
Si bien la dialéctica propuesta por de Benoist señala una innovación importante respecto a fórmulas anteriores, además del problema que hemos señalado más arriba, hay que añadir que el mundo ha cambiado de forma radical en las tres últimas décadas, y que durante este lapso de tiempo, asistimos a un fenómeno crucial que hace 30 años sólo daba sus primeros síntomas, pero que caracteriza la fase actual de la historia europea y mundial; nos referimos a la globalización basada en la ideología mundialista.
Por lo tanto si unimos la tendencia rupturista del análisis de Benoist y lo aplicamos al momento actual, señalamos que la gran división ontológica entre dos concepciones políticas, es decir la línea que nos separa de los “otros” entendido en términos ideológico-políticos es la fractura: mundialistas/identitarios. Siguiendo este esquema, para nosotros, como comentábamos en una entrevista con la profesora de ciencias política de la Universidad de Siena, Rssella Borri, la clasificación de las realidades políticas actuales responde a una división esencial ontológica esencial, mundialistas/identitarios, reconociendo un matiz interno (de grado pero no de esencia) en la primer categoría que separaría a : oficialistas y altermundialistas.
Mundialistas:
-Oficialistas: sería el "el centro" del que hablaba Alain de Benoist. Proponen un modelo político-económico único basado en el mercado y en la ideología liberal, que debe imponerse urbi et orbe. Incluye a liberales conservadores y socialdemócratas. A muy grandes rasgos diríamos que aceptan la sumisión de la política a la finanza, y abogan por el libre mercado mundial según los resultados de las rondas del GATT, rechazado las políticas arancelarias y defienden un concepto multicultural de la “nacionalidad”. Hollande, Sarkozy, el PASOK, Nueva Democracia, PP, PSOE, CiU están encasillados aquí.
-Altermundialistas: los que también defienden ese uniformización global y multicultural, pero desde otros parámetros ideológicos, serían la izquierda post-marxista. IU, los varios partidos comunistas o la famosa coalición de extrema griega SYRIZA serían los ejemplos más visibles. Su diferencia con los mundialistas convencionales es de matiz no de esencia. Como ejemplo plausible de lo que decimos recordamos que la coalición SYRIZA ha participado en conversaciones para formar gobierno con los socialdemócratas del PASOK y los derechistas de Nueva Democracia (ND), mientras que Amanecer Dorado era excluido de cualquier tipo de negociación, el mismo sentido tiene el “cordón sanitario” con el que se aísla al Vlaams Bealng (VB) en Flandes. Ejemplos así los encontramos en toda Europa.
Identitarios:
-Identitarios: los que nos oponemos a esta uniformización y pensamos en el respeto a las identidades propias de los pueblos por encima de los intereses del mercado globalizado y en las antípodas de la llamada "ciudadanía universal" o "personalidad global". Abogamos por la creación de espacios económicos autocentrados y protegidos con políticas arancelarias, definimos la nacionalidad en términos de arraigo y abogamos por la recuperación de la política en detrimento de la dictadura de la finanza internacional.
Asumiendo esta realidad, es absurdo usar el término “extrema derecha”, que hace suponer una contigüidad entre la derecha y la extrema derecha y por tanto pervierte la realidad la ruptura que existe entre la derecha mundialista y la alternativa identitaria.
Nos gusta recordar el comentario de Marine Le Pen cuando le preguntaron con insistencia si daría el voto para Sarkozy su repuesta a los periodistas fue: “¿acaso Sarkozy pediría el voto para el FN en una segunda vuelta contra el PSF?”. Evidentemente la respuesta es no, y ese no indica claramente lo que estamos diciendo, que la derecha y la socialdemocracia están mucho más cercanas entre sí que cualquier de las dos con